Con inmensa tristeza, comparto con ustedes la noticia del fallecimiento de nuestro profesor y director del Departamento de Matemáticas, Mario Alberto Pérez, ocurrido esta mañana a las 7:00 a.m. Mario estaba hospitalizado desde Semana Santa por una pancreatitis y libró una lucha sin cuartel contra esta enfermedad que, finalmente, le provocó la muerte.
Mario fue una persona de invaluable significado para nuestro colegio. Llevaba ocho años vinculado con nosotros y, durante ese tiempo, su apropiación de la filosofía del colegio le permitió ocupar cargos de gran responsabilidad y confianza; en repetidas ocasiones fue director de los estudiantes de Undécimo Grado; desde hace tres años, desempeñaba la labor de Director del Departamento de Matemáticas y a lo largo de este año escolar fue, además, coordinador de profesores de Escuela Media. Mario deja una honda huella en todos los que tuvimos la oportunidad de compartir con él. Los directivos del Gimnasio La Montaña, sus compañeros de trabajo, los profesores del departamento a su cargo, los empleados de otras dependencias, sus alumnos, sus exalumnos y los padres de familia que lo conocieron, sentimos un gran vacío con su partida. Lo llevaremos en nuestros corazones como un maestro ejemplar por su carácter, su alegría, su sentido del humor y su compromiso inquebrantable con la noble tarea de la educación.
La fe cristiana que compartimos en esta comunidad es el consuelo en este momento doloroso; todos sabemos que Mario pasó a una vida de regocijo y plenitud.
Mario será velado en la funeraria San Juan de Ávila (Calle 136 A Nro 18-85 Sala 2) y sus exequias tendrán lugar mañana, a la 1.30 pm, en ese mismo lugar.
MARÍA MERCEDES DE BRIGARD
Rectora
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Discurso pronunciado en los grado el 1 de junio de 2009.
He repasado mis discursos de grado de los últimos seis años y me he encontrado en ellos con una idea común: la de contrastar la vida que mis alumnos y alumnas dejaban con la que iniciaban. Una y otra vez evoqué la nostalgia y las añoranzas que abandonar el colegio produce, a la vez que atisbé por entre el futuro de libertad y adultez que los estaba esperando.
Pero hoy, he querido enrumbar mi reflexión por un sendero diferente; dejarme seducir por lo que está por venir, por lo que puede llegar a ser. He querido darme la licencia de soñar. Quizás todos los que dedicamos nuestras vidas a educar, tenemos derecho y acaso obligación de fantasear con el futuro, con el mundo mejor que percibimos como una promesa que nos deben o nos debemos o que debemos. Probablemente sea una ceremonia de graduación el mejor espacio para compartir esos sueños, precisamente con aquellos que todavía tienen toda una vida por vivir, un camino por recorrer; y que disponen, a diferencia de los adultos que hoy los acompañamos, de una enorme libertad para tomar decisiones sobre el futuro. Si van por sendas equivocadas, es fácil devolverse porque lo recorrido es corto; si ya emprendieron la que es, tienen la ventura de poderla planear con sumo esmero; o si, aún están enfrentados a varias rutas… ¡qué envidiable oportunidad la de valorar juiciosamente la bondad de cada una de ellas!
Podrían ustedes suponer que todo esto se trata de la opción profesional, pero no. La libertad de la que hablo, sea ésta mi última clase de Ética, es antes que nada de orden moral. Ustedes son libres hoy, inmensamente libres para escoger caminos de bien. ¡No alcanzan a imaginarse el valor que esto tiene para quienes hoy quisiéramos no haber cometido equivocaciones que no podemos echar atrás! Quizás la mayoría de nosotros haya pensado más de una vez en lo que hubiera sido de su vida si tal o cual cosa, que ya no es una posibilidad…
Pues, qué bueno que ustedes se tomaran un tiempo en medio de este torbellino de decisiones, sentimientos y posibilidades, para reflexionar sobre su porvenir moral. ¿Qué clase de persona quieren ser hoy y siempre? ¿Cómo se imaginan a sí mismos cuando sean unas mujeres o unos hombres mayores? Pues recuerden mis palabras de tantos lunes: la gran mayoría de lo que vamos siendo es el resultado de nuestro actuar, es una construcción personal; son mínimas las cosas que a uno “le pasan”, afortunadamente. Y afortunadamente porque si estuviéramos a merced del azar, existir sería aterrador. ¡No! Somos nosotros quienes conducimos nuestras vidas, pero muy especialmente en lo que tiene que ver con el bien y el mal. Y por última vez, debo decirles que no hay que esperar a “ser grandes” para vivir en la virtud, en el deber; que si quisiéramos ser el día de mañana personas de bien, debemos serlo desde hoy.
Permítanme todos volver a aquello de mis sueños que, seguramente, son los de muchos de nosotros. Y déjenme pedirles a ustedes, mis alumnos hasta hoy, que participen de la construcción de éstos.
Sueño, por supuesto, con un país equitativo en el que todo ser humano tenga oportunidades de llevar una vida digna, sin hambre, con educación, con salud, con techo. Estudien, no sólo para conseguir su sustento; enfoquen su esfuerzo hacia el bien común. Recuerden a Stuart Mill y prepárense con ahínco durante la vida académica que inician, para poder contribuir creativamente en el progreso tecnológico y social que abra espacios a todos para vivir en mejores condiciones. Y continúen cultivando su espíritu para que, cuando ingresen al ámbito laboral, brillen como ejemplos de justicia y generosidad. ¡Que ni un solo centavo se lo ganen a costa de los más débiles! Y por el contrario, ¡que, en la medida en que ustedes progresen económicamente, todos los que estén a su lado crezcan con ustedes!
Imagino también, con ilusión, una sociedad en la que prevalezca la honestidad, esa virtud tan venida a menos a lo largo de nuestra historia. Ayúdennos a construir un pueblo en el que se respeten los bienes colectivos como lo más sagrado, bien sea desde los cargos de quienes dediquen su vida a la noble tarea del servicio público, o bien, desde las responsabilidades que detenten en el ámbito de la empresa privada. No se apropien nunca de lo que no les pertenece. Nuevamente los exhorto a que cada peso que llegue a sus manos lo haga por caminos transparentes y rectos.
Visualizo una nación donde el saber ocupe un lugar preponderante porque sea reconocido como el camino de avance de las comunidades. Desarrollen la ciencia, investiguen, produzcan conocimiento; no sigamos a la espera de que otros lo hagan por nosotros, porque continuaremos siendo un país de segundo o tercer orden. Pero háganlo dentro de los límites de lo ético. ¡El fin no justifica los medios! Si lo que están buscando es loable, no lo mancillen con atropellos a la vida, a la naturaleza, al bien.
Sueño, como todos los colombianos, con un país en paz. Pero les propongo nuevamente, como lo hice en la celebración de nuestros veinte años, que ampliemos ese concepto. Que rompamos con la lógica del odio que se ha instalado en nuestros espíritus y superemos la visión de que la paz es el aniquilamiento del enemigo; recuerden que la complejidad del conflicto hace que, para algunos, nosotros seamos ese enemigo. Como seguramente tendrán ustedes a su cargo el manejo del postconflicto que es quizás más difícil que la guerra misma, recuerden que es de la naturaleza de la sociedad la diversidad de formas de vivir, de opinar y de creer. Generen todos los espacios para trabajar el conflicto como una dinámica propia de la organización social, con un gran potencial constructivo y multipliquen en sus comunidades las herramientas de resolución pacífica del mismo. Construyan una cultura de reconocimiento a la protesta y a la organización de la sociedad civil, desde una perspectiva ética de responsabilidad social.
Concibo, por otra parte, una nación respetuosa de la legalidad y de la institucionalidad. Hemos sido un pueblo que ve las normas, y, entre éstas, por supuesto, las leyes, como simples constrictoras de las libertades individuales. ¡Qué difícil es el balance entre la conveniencia personal y la de las comunidades! Recuerden el concepto del contrato social, denle su significado más profundo y compártanlo con quienes los rodean, Muéstrenle a sus familias, a sus colegas, a sus empleados, que la ley y la justicia ordenan, civilizan y desarrollan a los conglomerados humanos. Y si en sus manos estuviera, en el futuro, legislar o juzgar, remítanse al velo de la ignorancia que propone Rawls como garantía de justicia; porque la majestad de las leyes deriva del sentido de bien común con el que hayan sido promulgadas y la imparcialidad del juicio, de la aplicación sesuda y ética de éstas. ¡No permitan nunca que sea ninguna suerte de interés particular el que guíe su obrar como jueces o como legisladores!
Sueño, por último, con una sociedad donde las religiones enaltezcan a los seres humanos por encima de sus propias flaquezas; donde la vida religiosa se asuma con profundidad y no con frivolidad o como una mera costumbre social. Resistan ante la natural tendencia de este mundo tan secular, de entrar en un letargo espiritual que relegue a Dios al cuarto de San Alejo; o la de abordar su impulso hacia la trascendencia, desde la liviandad y la fugacidad de la moda. Profundizar en su religión tanto como en todo lo que los apasiona, los hará hombres y mujeres de fe que se eleven, como faros, en los grupos a los que pertenezcan. No caigan tampoco en el extremo de usar su religión como fuente de división, exclusión o violencia; convivan con otros credos, de manera respetuosa y con espíritu de unidad en la búsqueda de la verdad y del bien.
Estas, mis últimas palabras, son una cariñosa invitación a seguir cultivando su inteligencia moral. La Ética es una de las disciplinas más fecundas y apasionantes de la contemporaneidad. Y no es asunto de filósofos; su especialista por excelencia, es el Hombre. Síganle la pista a las discusiones que plantea; aborden los dilemas morales del género humano desde el conocimiento, desde la profundidad de quienes nos enriquecen con sus reflexiones. No renuncien nunca a las preguntas por el deber ser: ésas son las que nos competen a todos. No hay nada más elemental que el hombre sin cuestionamientos sobre el bien y el mal.
Mañana enviaré este discurso, como mi regalo de grado, a sus correos electrónicos. Quizás sea de alguna utilidad en algún momento de sus vidas.
TENGO PLENA CONFIANZA EN QUE USTEDES SERÁN SUPERIORES A MIS SUEÑOS.
Bogotá, 1 de julio de 2009
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Submitted by Mechas on Jue, 03/26/2009 - 10:27
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Submitted by Mechas on Vie, 11/21/2008 - 13:52
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Charla informativa para familias nuevas. La charla se llevó a cabo el 19 de septiembre de 2008.
GIMNASIO LA MONTAÑA: UN MODELO EXITOSO DE EVALUACIÓN CUALITATIVA
A. ANTECEDENTES
El Gimnasio La Montaña es un colegio privado constituido como corporación sin ánimo de lucro en abril de 1988. Inició labores el 6 de septiembre de 1988 con cuatro grados de educación pre-escolar y básica primaria, Kínder, Transición, Primero y Segundo, con el ánimo de ir creciendo progresivamente hasta alcanzar el grado Undécimo de educación media vocacional, meta que se alcanzó en el año de 1998. Desde esa fecha, el Gimnasio La Montaña ha graduado once promociones, 313 estudiantes, ubicándose siempre en nivel Muy Superior en las Pruebas de Estado ICFES. Las directivas del colegio consideran que uno de los factores determinantes de este desempeño ha sido el modelo de evaluación que han venido implementando cuidadosamente desde la fundación de la institución. Este artículo es una descripción resumida del mismo que se centra en su estado actual; por la limitación del espacio no hace referencia al proceso de implementación y mejoramiento continuo, pero hay que destacar que ésta es una experiencia de construcción colectiva en la que todos, padres y alumnos, pero ante todo los profesores, han aportado valiosas ideas.
Los siguientes son los supuestos sobre los que se ha trabajado:
- La evaluación es un proceso a través del cual se valora la dinámica y la efectividad del aprendizaje de cada estudiante para iluminar la toma de decisiones referentes a la enseñanza y al aprendizaje.
- La evaluación no es un proceso externo al aprendizaje sino uno de los subprocesos del mismo que, a su vez, es generador de aprendizaje.
- La calidad de la evaluación incide en la calidad de los aprendizajes y, por consiguiente, en la calidad educativa.
Estos postulados que fundamentan nuestra propuesta, le imponen a la evaluación las características que se enuncian a continuación como parte de su deber ser:
- Integralidad: en tanto que debe comprender todos los componentes del proceso y no solamente el producto; así mismo, abarcar las dimensiones cognitiva, praxiológica y axiológica.
- Intencionalidad: por cuanto exige una mirada enfocada con precisión hacia los objetivos que se están persiguiendo en el proceso enseñanza- aprendizaje.
- Utilidad: en el sentido de que la información que provee debe impactar el aprendizaje ayudando a tomar decisiones referentes a los procesos de enseñanza y aprendizaje.
- Continuidad: puesto que no es solamente una mirada retrospectiva del producto de aprendizaje sino que forma parte de todo el proceso.
- Oportunidad: de manera que se realice en el momento correspondiente para que sea significativa en el proceso.
- Progresiva: esto es, que se va alimentando de los avances y dificultades del estudiante y da cuenta de estos como elementos para comprender el proceso, pero va señalando en todo momento lo que ya considera logros alcanzados.
- Coadyuvante del desarrollo de habilidades de metacognición en el estudiante.
De igual manera, la concepción que estamos manejando determina que la evaluación no puede ser:
- Instrumento de poder del maestro: en tanto que no debe ser utilizada como mecanismo de control disciplinario ni de presión para lograr mayor trabajo del estudiante.
- Mecanismo al que se le pretende dejar, por sí solo, la competencia de construir ciertos valores como la honestidad, la puntualidad, la diligencia en el trabajo y la responsabilidad, que, si bien hacen parte de los aspectos formativos a los que contribuye la vida escolar, demandan un propósito integral del actuar pedagógico dentro de la escuela.
- Archivo de datos en el que se suman y dividen los resultados de diferentes momentos del proceso.
Desde la fundación del Gimnasio La Montaña y a la luz de los presupuestos anteriores, consideramos que la evaluación cuantitativa entra en contradicciones sustanciales y deja vacíos importantes, razón por la cual optamos por un modelo cualitativo de evaluación. El cuadro siguiente puede ser ilustrativo de esta perspectiva.
ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE LA EVALUACIÓN CUALITATIVA Y LA CUANTITATIVA
B. LA PROPUESTA
El currículo del Gimnasio La Montaña es diseñado por objetivos de carácter cognitivo, praxiológico y/o axiológico. Dichos objetivos se dividen en generales, que atraviesan todas las áreas; particulares, de cada departamento; y específicos de la asignatura en un grado determinado. Algunos objetivos son considerados, por sí solos, requisitos de promoción, dada su relevancia dentro de la disciplina o dentro del proceso de aprendizaje de la misma. El maestro establece para cada objetivo unos indicadores de logro que cumplirán un papel preponderante en el proceso evaluativo, ya que, si bien los objetivos son el referente, los indicadores permiten operacionalizarlos y hacer más sistemática la evaluación. Desde la perspectiva temática, los programas están divididos por unidades.
A lo largo del desarrollo de una unidad el maestro debe ir evaluando permanentemente de manera que pueda hacer ajustes a la didáctica e intervenir en los casos que lo requieran con nivelaciones u otras ayudas institucionales; al cierre de cada unidad, debe evaluar de manera integral propendiendo por la comprensión global y por la articulación conceptual.
Al evaluar, el docente debe procurar responder las siguientes preguntas: ¿Qué logró el estudiante? ¿Qué no logró? ¿Cómo se ha dado su proceso? ¿Por qué se ha dado de esa manera (fortalezas y oportunidades)? ¿Qué hay que hacer para complementar, mejorar, solucionar, corregir?
La evaluación no se expresa a través de una nota sino en una retroalimentación que se entrega por escrito al estudiante en cada evento, actividad o momento evaluativo. Esta debe ser analítica, interpretativa y propositiva. Analítica, en cuanto que pretende identificar cada uno de los aspectos alcanzados o cada una de las dificultades subsistentes; interpretativa, porque hace un ejercicio de comprensión de los factores que han incidido en los logros y en las debilidades que se han dado en el proceso; y propositiva, en tanto que sugiere acciones para avanzar en el desarrollo. La retroalimentación es el eje de nuestro modelo, ya que es a partir de ella que logramos transmitir al educando la valoración de su proceso de aprendizaje y las propuestas que de ahí resultan.
Una vez el estudiante recibe una retroalimentación, debe hacer las correcciones que ésta plantea y el profesor debe hacer una nueva revisión, de manera que ambos aseguren que se superaron los vacíos encontrados. Vale la pena reiterar que los indicadores y objetivos se evalúan progresivamente y que, una vez solucionadas las dificultades encontradas en algunos de estos, generalmente habrá un nuevo momento de evaluación que permita constatar el avance. Esta dinámica ha demostrado ser fuente de rigor y de sentido de logro en el trabajo de los alumnos.
El año escolar se divide en cuatro períodos académicos de una duración aproximada de diez semanas. Al cierre de cada uno, se da un informe cualitativo a los padres de familia en el cual se expresa el nivel de logro alcanzado en cada indicador, explicando los aspectos destacados y las dificultades encontradas; este informe tiene también una nota general del desempeño del estudiante, de acuerdo con la escala establecida por el Ministerio de Educación Nacional. Con el paso del tiempo, hemos ido constatando que la información que se ofrece en estos momentos de corte debe ser muy descriptiva y puntual para hacerla comprensible y útil para los padres de familia. En efecto, hemos establecido que hay ciertos análisis y desarrollos de la evaluación que solamente aparecen en las retroalimentaciones que se van dando a lo largo del período y que no es necesario reiterar en los informes para padres. Cabe anotar que todas las retroalimentaciones están registradas en los cuadernos de los niños, en el caso de pre-escolar y primaria, y en unos cuadernillos especiales para las actividades evaluativas, en el caso de bachillerato.
Como todos los sistemas escolares, el nuestro cuenta con diferentes espacios para apoyar a los estudiantes cuando experimentan tropiezos o cuando tienen necesidades especiales. Sin embargo, este seguimiento cuidadoso y cualitativo nos ha permitido diseñar dichos momentos con una gran precisión y focalizados en el problema evitando esfuerzos dispersos.
Para cerrar este capítulo, quisiera destacar dos aspectos que han ido emergiendo a lo largo de veinte años de experiencia con nuestro modelo. En primer lugar, el valor que adquiere la comunicación entre todos los actores del proceso educativo; la palabra es aquí significativa y decisoria y como tal debe ser cuidadosa y responsable. Al evaluar se habla de la asignatura, del conocimiento, del aprendizaje, de las fortalezas, de las dificultades, todo lo cual permanece oculto, silenciado, en el modelo tradicional de la evaluación cuantitativa. La evaluación cualitativa es un diálogo sujeto a discusión, a verificación, a corrección y, sobre todo, a comprensión. Lo anterior le confiere al docente un exigente compromiso y un sentido de precisión, profundidad y rigor en la valoración de sus estudiantes. En segundo lugar, el acto de examinar y retroalimentar se convierte en un imperativo que no da más plazos que el ritmo del aprendizaje; es la condición para que el proceso siga su curso y, por tanto, el maestro ha de mantener un hábito juicioso de revisión de los productos de los alumnos, de tal manera que continúen avanzando con la claridad que les vaya dando la información de la retroalimentación.
Como es lógico, la ruptura que este modelo constituye con respecto a la evaluación tradicional, ocasionó, en sus primeros años, una inseguridad entre la comunidad frente a la calidad de la educación que impartía el Gimnasio La Montaña. Tanto los padres de familia como los educadores del colegio experimentábamos una cierta incertidumbre que solo se resolvería cuando, con la graduación de nuestros estudiantes, hubimos de someternos a la evaluación externa de la Pruebas de Estado y del ingreso y desempeño de nuestros exalumnos en la educación superior. Afortunadamente, a partir de nuestros resultados, hemos podido constatar la validez de nuestra propuesta y centrar nuestros esfuerzos en hacerla cada día más consistente y en diseñar ayudas tecnológicas y metodológicas que faciliten el trabajo de los docentes.
C. REQUERIMIENTOS INSTITUCIONALES
Vale la pena señalar algunas necesidades que la implementación de este modelo evidencia:
- Coherencia en el diseño curricular, en tanto que la posibilidad y el éxito de la evaluación dependen de un currículo direccionado por unos objetivos articulados entre sí.
- Capacitación y acompañamiento permanente a los docentes, en la medida en que se hace indispensable que conozcan con mayor profundidad los procesos de pensamiento y de aprendizaje de los estudiantes.
- Reducción del número de horas de clase para cada maestro para que tenga el tiempo necesario para evaluar de acuerdo al modelo. Hemos calculado que nuestros docentes tienen un 30% menos de las horas de clase que podrían asumir en otro sistema.
- Decisión de los estamentos directivos de tener un 30% más de docentes para mantener el modelo.
- Inducción permanente a los padres de familia en las características, exigencias y ventajas de la evaluación cualitativa.
- Búsqueda permanente de ayudas en las nuevas tecnologías que permitan a los maestros centrar su esfuerzo en la profundidad de la evaluación.
D. ALGUNOS EFECTOS COLATERALES
- Mayor apropiación y responsabilidad de los maestros con respecto al proceso de aprendizaje de sus estudiantes.
- Constante indagación pedagógica dentro de la cultura interna de la institución.
- Tránsito a una mayor preocupación de los estudiantes, los padres y los maestros por el conocimiento y el aprendizaje que por la calificación y la promoción, sin que ésta última deje de ser un asunto de atención.
- Cultura interna abierta a la evaluación.
- Fortalecimiento de la capacidad metacognitiva de los estudiantes a través del conocimiento de sus fortalezas, sus debilidades y sus formas de aprendizaje.
Hemos querido mostrar una experiencia exitosa de evaluación cualitativa. Por supuesto, ha implicado esfuerzos importantes tanto en el aspecto económico como en el cultural; sin embargo, consideramos que los resultados son suficientemente importantes para perseverar en el modelo. Estaremos gustosos de compartir nuestra propuesta con las instituciones interesadas en conocer más a fondo su desarrollo.
Bogotá, 23 de septiembre de 2008
CIR-070-08
REF.: PROCESO DE ADMISIÓN KINDER HERMANOS 2010-2011
Apreciados Padres de Familia:
Cordialmente les comunico que estamos realizando el proceso de admisión para los niños que ingresarán a Kinder en el período 2010-2011 (niños nacidos del 1° de octubre de 2004 al 30 de septiembre de 2005 respectivamente). Quienes tengan hermanos para este período, deben comunicarse con Pilar Lee- Secretaría Académica para realizar el proceso.
Les recordamos que nuestra única estrategia publicitaria son las familias del colegio, que siempre se han encargado de difundir nuestra imagen entre sus amigos y relacionados.
El crecimiento de la Montaña es una labor compartida con la comunidad.
Cordial saludo,
María Mercedes de Brigard M.
Rectora
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Submitted by Mechas on Mar, 09/09/2008 - 21:22
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El ejercicio político dentro de una comunidad estudiantil tiene un objetivo principal: educar dentro de una dentro de los más altos valores de la democracia. Por eso, quienes dirigimos un colegio tenemos el deber de hacerle seguimiento a las campañas, a los debates, etc. e ir aportando ideas formativas para que en las elecciones esiga cumpliendo nuestro papel de educar. Por eso, hoy, quiero recalcar algunos principios para votar mañana dentro de la filosofía de nuestro colegio.
1. EL VOTO ES LIBRE: no permita que otros , creyéndolo incapaz, lo presionen en su decisión.
2. EL VOTO DEBE SER RESPONSABLE: al votar usted debe pensar en el bienestar general en lo que le conviene a su comunidad.
3. EL VOTO NO SE VENDE: no permita que nadie intente comprar su conciencia con regalos pequeños o grandes ni con promesas aparentemente populares, pero imposibles de cumplir; usted, que conoce su colegio, sabe qué es verdadero y qué no lo es.
4. EL VOTO NO ES AMIGUISTA: no se vota por amistad o por simpatía sino por lo que sea mejor para una comunidad.
5.EL VOTO ES SECRETO: nadie puede presionarlo a revelar su decisión.
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